Ayer, viendo un especial niños en la televisión, me surgió una pregunta, ¿por qué cuando somos pequeños, las niñas somos las que damos el primer paso? y se me ocurrió escribir lo siguiente:
No es tu caso, pero ve siguiendo las frases o palabras en negrita que son exclusivas para ti, Te Quiero.
Cuando somos pequeños, para conquistar a la persona que nos gusta, los chicos recitan poesías, regalan flores y sólo dicen dos frases, "Me gustas, ¿quieres ser mi novia?" ó "Te quiero, ¿quieres casarte conmigo?" y esos detalles, a medida que se va creciendo se van perdiendo y ese amor de la infancia se olvida al poco tiempo, en cambio, las chicas somos más lanzadas de pequeñas y lo único que hacemos es decir esas dos frases porque no se nos ocurre nada más detallista y, al contrario que los chicos, nosotras no olvidamos ese amor de la infancia, recordamos todos y cada uno de ellos, yo recuerdo hasta una vez que me casé de pequeña con un ramo de margaritas en el patio del colegio, con un amigo mío y otro amigo haciendo de cura... era tan fácil de niños, que luego se va complicando.
Cuando llegamos a la adolescencia, cambia un poco la historia... las chicas, mandamos cartas, indirectas, canciones, bailamos, etc. y ellos se limitan a captar esas indirectas, asimilarlas, decidir y actuar. Parece que nosotras no hacemos nada, pero si no mandáramos esas indirectas, ¿quién daría el primer paso? y estos amores, si duran mucho, es decir, si no son rollos de verano ni de una noche ni nada de eso, no se olvidan jamás.
Cuando somos más adultos y llevas un tiempo con alguien, en la vida real, los hombres para pedir a la pareja que se case con él, se busca cualquier sitio apartado y dice "Cariño, ¿quieres casarte conmigo?", pero eso es la vida real, en verdad, las mujeres somos más soñadoras, mas idílicas y soñamos con que nos digan algo como: "Cariño, eres al amor de mi vida, dulce, cariñosa, sincera y hermosa y, quisiera pedirte, que veamos cada amanecer y anochecer juntos unidos por nuestro amor, ¿aceptarías casarte conmigo? Te amo, eres mi vida" Algo, más elaborado y, por lo tanto, precioso porque, aunque parezca que no, las mujeres soñamos desde pequeñas con ser princesas de nuestro propio cuento, crear nuestra historia, conocer a nuestro príncipe azul, y bailar, bailar un baile lento, apartados del mundo y estar los dos solos mirándonos a los ojos y que se pare el tiempo a nuestro alrededor.
Las mujeres soñamos con cuentos de hadas, y no con la realidad, soñamos con un caballero estupendo al que amemos en verdad y nos haga vivir nuestro propio cuento de hadas junto a él, conocer sitios nuevos porque te lleve a ellos y que te haga soñar con sólo mirarte a los ojos y decirte "Te quiero", soñar con un mundo ideal.
Somos demasiado soñadoras, sensibles, idílicas y sinceras, pero eso en algunos casos (no en todos) puede dar lugar a confusiones, porque, a veces, los hombres piensan que por ser tan soñadoras y sinceras pueden engañarnos, pero también somos muy observadoras... y a veces, por soñar con ese cuento de hadas, nos confundimos y tenemos que volver a empezar nuestro cuento desde cero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario