En el día de hoy ha habido tantas sonrisas fingidas y por tantos motivos diferentes que no sé por dónde empezar. Bueno, siempre es mejor comenzar por el principio.
Tras una noche en vela y como cómplices de tu llanto las cuatro paredes de tu habitación y la almohada de la cama, es hora de levantarse y arreglarse para ir a un examen. La primera llega cuando aparece tu padre por la puerta para despertarte y estás ya vestida pero sin arreglar. "-No se te ve muy buena cara, ¿has dormido bien? + No demasiado -¿Pasa algo? +No te preocupes, serán los exámenes... =)" y ahí llega la primera, cuando sabes perfectamente que no, no eran los exámenes...
Aguantas e intentas darle un último repaso a todo mientras estás en el autobús, deseando no encontrarte con nadie esa mañana, ni siquiera con ÉL... tenía una cara como para asustarse... ni con maquillaje... T.T pero la segunda ha llegado cuando al bajar del autobús te encuentras con una amiga y te pregunta si pasa algo "No, nada, que no he dormido demasiado bien, mucho estrés... =)". Segunda del día.
Voy el resto del camino, desde Nuevos ministerios hasta la facultad, sola y pensando que ojalá no me encuentre a nadie más hasta llegar a clase.
Pero el llegar a la facultad es inevitable, nada más entrar, acude a mi una compañera, con cara de preocupada diciendo "ay susi, qué mala cara tienes, dame un abrazo". Gran error. los abrazos en ese estado nunca son buenos y nos hemos bajado a la cafetería a "hacer terapia" que allí donde estudio es muy típico...
Cuando te crees que ya ha pasado todo, te dicen "han puesto las notas de Intro II", voy a verlas y, ¿qué me encuentro? suspensa por los pelos, pero suspensa al fin y al cabo y va la tercera sonrisa de "no os preocupeis, no me pasa nada..." pero en ese momento vienen mis dos mejores amigas de allí y me dan un abrazo y ya la hemos vuelto a liar, no he podido evitar que callesen las lágrimas por mis mejillas pero poco, no me gusta llorar en público, y ellas saben todo lo que hay y mis razones de no dormir. Tras una bronca por su parte ha llegado el momento de hablar, contarles mis preocupaciones y que ellas aconsejen pero sus consejos, por buenos que son, no son factibles porque no puedo ni quiero hacerlo. Le necesito en mi vida.
Y comenzamos el examen mentalmente pensando "Susi, aguántate las lágrimas, por favor, ahora y aquí, no" y acto seguido eso ocurre, me concentro, leo y respondo pero aun así no todo lo bien que podría haberlo hecho, un 7, como tengo, en esa asignatura, me resulta muy deprimente.
Salgo del examen y tras esperar a las notas, nos vamos a casa en coche. Así tardo menos en llegar y se lo agradezco profundamente a mi compañero ya que necesitaba llegar a mi casa, que sabía que estaría sola y romperme por dentro. Era necesario después de la noche, los consejos que soy incapaz de hacer pero porque no quiero hacerlos y las notas.
Pero a media tarde me habla un amigo y me dice "bajate a la biblio, anda, y así te veo un rato". Eso hago, bajar pero odio esta biblioteca y más en estos días, porque cada dos pasos te encuentras con otra persona distinta y vas a saludar con tu mayor sonrisa mientras dentro de ti caen lágrimas como cascadas.
Creo que es hora de volver a casa, encerrarse en la habitación y dejar que llegue un nuevo día.
PD.: Sólo se me ocurre a mi llamarle. Se ha cruzado por mi mente la idea de subir a buscarle en coche y llevarle a dar una vuelta o a tomar algo por ahí y le he llamado, pero mi mente, por suerte, reacciona todavía y he decidido colgar. Si no me quiere ver yo no puedo hacer más, no voy a obligarle a hacer algo que no quiere.
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