Lo único que recibo de ti es esa
reacción de no importarte nada, de pasar de todo. Duele, hiere, daña, araña y
no te importa nada.
Me dices que te agobio por el
simple hecho de preguntarte qué tal el día, me dices que sé lo que haces en
todo momento y que soy yo la que tiene algo distinto. Sabes que no es verdad,
sabes que mis días son iguales siempre aunque no sean dentro de una biblioteca.
Admiro tu fuerza de voluntad y
tus ganas de seguir adelante. Soy consciente de que tu máxima prioridad ahora
es conseguir tu propósito porque eso es tu futuro. Yo sé que no tengo cabida en
él y que por eso eres así.
Hace un par de semanas exploté, di
una segunda oportunidad para demostrar eso que decías con palabras. Siempre te
he dicho que las palabras se las lleva el viento, se evaporan como el humo del
cigarro que una vez compartimos y me has demostrado que lo que decías no era
cierto. Querías estar conmigo pero no como pareja porque una pareja no soporta
estar días sin hablar con la otra persona. Casi como yo no soporto darte los
buenos días o las buenas noches, ver que te has conectado y que no has sido
capaz de contestar.
Eso es lo que verdaderamente
duele. Darte cuenta que todo lo bonito que ves o que quieres ver, no existe.
Que pensé, creí y te creí cuando me dijiste “te quiero” hace un par de semanas.
Fue toda la demostración que necesitaba para seguir adelante. Fuiste mis
fuerzas y mis flaquezas.
Pero no dejaron de ser palabras.
Ahora, aquí, a 200 kilómetros de distancia yo te necesito, te siento y te
pienso cada día y me parto en dos cuando pienso que te molesta que te pregunte
y me lo guardo para mi.
Me he propuesto algo, no sé si
será lo mejor o un error pero es lo que llevo haciendo unos días. Después del
susto de la otra noche, eso no volverá a ocurrir pero me desahogaré sola. En la
oscuridad de mi habitación nadie me verá llorar y en la soledad de una ducha no
me oirán sollozar. Al salir de ahí, lo único que se verá será una gran sonrisa
y unos ojos que brillarán transparentes para los que realmente quieran darse
cuenta. Mis labios dirán que nada ocurre mientras mis ojos gritarán que
necesito un abrazo y un beso de tu boca.
Sentimientos y apariencias
totalmente contradictorios. Por esa razón no sé si es un error o lo mejor. Lo
único que sé en este momento es que te necesito a mi lado y tú no piensas en
mi. Es decir, sentimiento no correspondido. Ese sí es el mayor error.
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