14.3.11

Porque cabrearse es más fácil que pensar

"Nada que decir, todo por hablar, y mientras callamos duele más".

Buena frase como introducción pero la verdad es que es así... Las cosas no sé si a veces no se piensan o se piensan demasiado rápido, pero el caso es que muchas veces hay palabras que hieren, que pueden decirse de otra forma pero te pillan en caliente y por un par de frases buscas un cabreo innecesario...
La consecuencia de ese par de frases en este caso ha sido un cabreo por parte los dos bandos, "¿tú no hablas? pues yo menos". Las palabras muchas veces salen sin pensar, pero sin duda si no querías volver a verme o volver a hablar conmigo, conseguido, porque ni a mi propia madre le consiento que me hable así y mucho menos a un crío que se rebota sin saber los motivos. Mis motivos tendría para no ir, ¿no crees? Aprendete que no eres el ombligo del mundo anda, que igual que tú tienes vida social, yo no pude avisarte antes...
Siento habertelo dicho justo en el momento, sé que podría habertelo dicho antes pero, ¿no se te ha ocurrido pensar que no podía? Claro, es mucho pedir por mi parte semejante cosa... en ese instante estabas demasiado ocupado soltando barbaridades como para pararte a pensar... pues muy bien, si querías volver a empezar, volver a hacer que sea invisible, solo tenías que decirlo, no hacía falta que te buscases un cabreo y me lo buscases a mi también... porque como podrás comprobar, estoy muy tranquila... Dos meses, solo vas a tener que aguantarme cerca dos meses y en la graduación, y aun así no tenemos ni que cruzarnos.
¡Enhorabuena, lo conseguiste! ¡Adiós!

No hay comentarios: