30.3.11
Revoloteo de pensamientos.
Hay tantas cosas que me gustaría expresar que no sé exactamente cómo ni dónde ni a quién ni por qué... Bueno, quizás el por qué sí lo sé: porque me desbordan. Comenzaré por el principio, ayer se me ocurrió una idea: ver mundo, pero no en el sentido en el que piensan todas las personas al oir esa expresión, no, ver mundo en sentido de levantar la vista, dejar de mirar al suelo y ver la hermosura de las cosas que nos rodean. Para mi disgusto no todas las cosas que se ven son buenas, me llevé un par de sorpresas que me impactaron y me hicieron pensar en volver a mirar al suelo y dejar el mundo para quien sea capaz pero pensé: "si no mirase el mundo no habría descubierto esos ojos que tanto brillan al verme esperar en la puerta del IES Miguel Delibes, si no mirase el mundo no vería que va de mi mano esa misma persona y si no mirase el mundo nada más que al suelo, no vería lo hermoso de ese momento." y por eso sigo viendo mundo... Porque también, cuando miras, oyes y cuando oyes, las cosas no suenan tan bien, te hacen darte cuenta de que no vale nada lo que estés pasando o lo que te queda por pasar porque para algunas personas siempre serás "un proyecto a medio acabar" que no habrás logrado lo que proponían para ti y te habrás quedado muy por debajo por mucho que sea lo que tú quieres y te gusta. Pero al mismo tiempo si no oyes esas palabras que tanto daño hacen, no podrías escuchar otras distintas al otro lado de ese magnífico invento que es el teléfono para darte las buenas noches y escuchar un "te quiero" que, aunque suene frío por el medio en el que se dice, siempre es mejor que nada. Al mirar el mundo percibes el olor de las flores de primavera que ya florecen y recuerdas que hay otros olores interesantes: las frutas. Olores apetecibles de sabores aún más intensos, como las fresas. Su olor, su color, su textura, son rasgos esenciales que invitan a envolverte en ellas. Es un ejemplo solo, pero el más claro de todos. Luego te das cuenta de que todo eso lo has conseguido simplemente mirando el mundo que te rodea y piensas en cuantas cosas maravillosas hay, las comparas con las malas y te das cuenta de que en proporción y satisfacción superan por mayoría absoluta la belleza y la hermosura pero no por aspecto sino por sentimiento, por la sensación que produce el sonido de los pájaros cantando de una rama a otra o un rayo de luz que se escapa entre las nubes. Lo hermoso del sentimiento.
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