19.8.12

Indiferencia


Lo único que recibo de ti es esa reacción de no importarte nada, de pasar de todo. Duele, hiere, daña, araña y no te importa nada.
Me dices que te agobio por el simple hecho de preguntarte qué tal el día, me dices que sé lo que haces en todo momento y que soy yo la que tiene algo distinto. Sabes que no es verdad, sabes que mis días son iguales siempre aunque no sean dentro de una biblioteca.
Admiro tu fuerza de voluntad y tus ganas de seguir adelante. Soy consciente de que tu máxima prioridad ahora es conseguir tu propósito porque eso es tu futuro. Yo sé que no tengo cabida en él y que por eso eres así.
Hace un par de semanas exploté, di una segunda oportunidad para demostrar eso que decías con palabras. Siempre te he dicho que las palabras se las lleva el viento, se evaporan como el humo del cigarro que una vez compartimos y me has demostrado que lo que decías no era cierto. Querías estar conmigo pero no como pareja porque una pareja no soporta estar días sin hablar con la otra persona. Casi como yo no soporto darte los buenos días o las buenas noches, ver que te has conectado y que no has sido capaz de contestar.
Eso es lo que verdaderamente duele. Darte cuenta que todo lo bonito que ves o que quieres ver, no existe. Que pensé, creí y te creí cuando me dijiste “te quiero” hace un par de semanas. Fue toda la demostración que necesitaba para seguir adelante. Fuiste mis fuerzas y mis flaquezas.
Pero no dejaron de ser palabras. Ahora, aquí, a 200 kilómetros de distancia yo te necesito, te siento y te pienso cada día y me parto en dos cuando pienso que te molesta que te pregunte y me lo guardo para mi.
Me he propuesto algo, no sé si será lo mejor o un error pero es lo que llevo haciendo unos días. Después del susto de la otra noche, eso no volverá a ocurrir pero me desahogaré sola. En la oscuridad de mi habitación nadie me verá llorar y en la soledad de una ducha no me oirán sollozar. Al salir de ahí, lo único que se verá será una gran sonrisa y unos ojos que brillarán transparentes para los que realmente quieran darse cuenta. Mis labios dirán que nada ocurre mientras mis ojos gritarán que necesito un abrazo y un beso de tu boca.
Sentimientos y apariencias totalmente contradictorios. Por esa razón no sé si es un error o lo mejor. Lo único que sé en este momento es que te necesito a mi lado y tú no piensas en mi. Es decir, sentimiento no correspondido. Ese sí es el mayor error.

20.7.12

Dilema

Salir. Huir. Desvanecerse. Evadirse. Desaparecer. Correr. Alejarse. Olvidar. Destrozar. Llorar. Desvelar. Horrorizar. Romper. Herir. Confundir. Sentir.

Son muchas palabras para un inicio pero son todas identificables con mi estado de ánimo actual.

¿Nunca habéis recibido algo que os ha hecho daño? Que os haya herido tan al fondo que duela en lo más profundo de vosotros mismos, que os haga querer estar en otro cuerpo cualquiera pero que no sea en el que estáis, que os arrepintáis de sentimientos que no podéis controlar, que odiéis no poder controlar esos sentimientos tanto en vosotros mismos como en las otras personas.

Llega un momento en el que no sabes en qué lugar estás, en qué lugar te mereces estar y si serás capaz de elegir el buen camino para encontrarte con ello.

De pequeña me enseñaron que hay ciertas cosas que dependen de dos personas. Si una de ellas no quiere o no tiene ganas es porque no siente lo mismo que la otra, no tiene esa necesidad. Duele darse cuenta de eso cuando ya has crecido. De pequeño es más fácil, si un amigo no quería jugar contigo, jugabas con otro y fin del problema. Más adelante aparecen los sentimientos y la empatía. En estos momentos odio estudiar lo que estudio para descubrir que hace un montón de años empecé a sentir lo que hoy siento.

Todo es cuestión de prioridades y de ordenarlas en su debido orden. Me ha quedado claro que hay demasiadas cosas por encima de mi, ahora es cuando a mi me toca decidir qué es lo que puedo llegar a soportar; hasta qué punto mi fortaleza supera las adversidades. Estoy confusa. Mucho.

Llevo unos días escuchando una canción que dice "listen to your heart when he's calling for you. Listen to your there is nothing else you can do. I don't know where you're going and I don't know why, but listen to your heart before you tell him goodbye." (para los que no se nos de bien el inglés: "escucha a tu corazón cuando te está llamando. Escucha a tu corazón, no hay otra cosa que puedas hacer. No sé a dónde estás yendo y no sé por qué pero escucha a tu corazón antes de decirle adiós."). Tiene tanta razón y es tan complicado que incrementa la confusión y el sentimiento de huida.

Definitivamente hay cosas que no sientan bien. Hay demostraciones discretas de cosas que preferiría que fuesen contrarias. No se puede controlar. Cada uno siente lo que quiere y como quiere o puede.

La decisión entonces está en aguantar o rendirse. Nunca se me ha dado bien rendirme pero nunca se me ha hecho algo tan cuesta arriba.
He ahí el dilema de la cuestión.

15.7.12

Date cuenta

Una discusión. Discusión fuerte y continua durante un fin de semana. Llega el domingo y no puedes más, necesitas salir y respirar. Necesitas estar sola y pensar. Pero aparece alguien del pasado, alguien importante que te dice que te escucha. Eso ya es más de lo que muchos harían. Aceptas.
Esa noche camináis juntos. Charlas. Opiniones. Risas. Siempre buscas estar bien cuando otros te ven, pero llega un momento en el que se pulsa ese botón que pone "no tocar" y piensas "¿qué más me da?" y te dejas ver rendida, triste y llorosa. En el fondo tiene razón, debería hablar con él y arreglar las cosas.
Esa noche cuesta dormir, pero al despertar caes en la cuenta de que vas a estar cerca de él, cerca de su casa y decides que quizá es un buen momento para aclararlo todo. Antes de decidir nada, ya tienes un "buenos días" en tu móvil. Es él. Quiere hablar.
Acabas invitándole al día que tienes reservado para pasar allí y cuando retomas el tema principal recibes un "no lo sé, estaría cansado" y captas la directa. Te toca actuar a ti.
Después del día que habéis pasado no creo que le queden ganas de volver a hacer lo mismo más adelante, o eso crees.
Al llegar a casa crees que ha quedado todo zanjado pero un comentario, una simple petición te dice que no, que la cosa no había terminado ahí. "Se tuvieron que llevar a mi abuelo al hospital y por eso no pude ir" ¿dice la verdad? ¿miente? tan difícil de saber. En principio miente. No sabes cómo afrontarlo y decides no volver a decir nada, no quieres saber nada más del tema y necesitas meditar qué es lo que haces y qué es lo que te mereces.
Sales con tus amigos y dos días más tarde, la vuelta a casa se torna distinta.
Una llamada. Extraña. Inesperada. ¿Su padre? Será que no tiene saldo y prefiere llamarme. Descuelgas. No, es su padre de verdad y... ¿qué está diciendo? ¿En el hospital? No puede ser, se lo habría dicho. ¿Qué no quería preocupar? Pues menos mal. Al colgar, te ha quedado claro que esa noche no es bueno momento para visitas pero tomas una decisión instantánea: da igual todo lo que haya pasado, mañana estarás allí a primera hora de la mañana para ver cómo está. Luego hablas con él. En efecto, su padre tenía razón. No lo ha dicho por no preocuparte, porque sabe que te ibas a poner nerviosa y era cosa de un solo día pero aún así no puede evitar que preguntes y que quieras saber con todo detalle que está bien y querer estar allí, junto a la cama del hospital viéndole dormir y despertarse. Sufriendo si sufre y velando sus sueños si duerme.
Esa noche se hace casi imposible conciliar el sueño. Cinco horas. Cuatro horas. Tes horas y consigues dormir, pero te despiertas incluso antes de que le de tiempo al despertador a sonar.
Coges el teléfono a la hora indicada y un minuto antes, llamas. Responde su madre. Cuenta cómo ha pasado la noche y que aún duerme y una sugerencia "haz como quieras, si quieres venir como si no" ¿Acaso cabía la menor duda de que no fueses a ir?
Te falta tiempo para coger las llaves del coche y salir de casa. Carretera. Nervios. Sales antes de la salida que tenías que coger y te pierdes, pero rápidamente te encuentras. Es terreno conocido. Al fin ves el hospital pero no hay aparcamiento. Plan alternativo. Sí, ahí sí hay donde aparcar.
Sales del coche y llamas otra vez a su madre pero ya estás más tranquila. Ya estás allí. Sólo a unos pasos de él y a unos minutos de verle.
La conversación con su madre es entretenida pero ha derivado en hospitales y más hospitales y... ¿qué es lo que ha mencionado? ¿la abuela en el hospital el fin de semana? ¿no era el abuelo? ¿será un error de tecnología? Sólo lo sabrás cuando le veas.
Camino a la habitación, vas pensando en ese posible error. Esa alternativa. Esa puerta que dejaste abierta por si acaso te habías confundido y podía ser de otra manera.
Abres la puerta. Está dormido aún pero abre los ojos. Y al verte entrar y ver su mirada y su sonrisa por verte llegar, no te queda la menor duda de nada. Te das cuenta: fue un error, no sacaremos el tema más veces.

24.5.12

Lección de amistad



Definición según la RAE:
Amistad: Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
Yo, sinceramente, añadiría a esa definición una taxonomía propia que, estoy segurísima, utilizamos todos.
Hay que saber distinguir entre los conocidos, los amigos de nuestros amigos, los compañeros, los acompañantes de fiestas, los amigos y los verdaderos amigos.
Cada uno de ellos tiene un trato distinto con nosotros y por tanto reciben un trato distinto por nuestra parte.


Los conocidos son esas personas que conocemos (valga la redundancia) de vista y somos cordiales con ellos por educación.
Los amigos de amigos normalmente suelen ser compañeros de fiesta también o conocidos porque les has visto una vez nada más.
Los compañeros son aquellos que te prestan los apuntes en clase, te echan una mano cuando lo necesitas, te ayudan a no perderte prácticas porque te has puesto malo un día y te ponen al corriente de todo lo que ha pasado si se lo pides.
Los acompañantes de fiesta pueden ser unos días unos, otros días otros, pero pueden ser de todas las otras categorías al mismo tiempo.
Los amigos son aquellos con los que hablas, sales de fiesta, a tomar algo, a dar un paseo, haces planes de veraneo, lo pasáis bien juntos, etc.


Pero los más importantes y los más escasos (por eso son tan especiales) son los amigos de verdad. Son aquellos que están contigo tanto para irse de fiesta como de funeral o a darte una sorpresa si te ingresan en un hospital. Son esos que forman parte de la misma persona, aquellos que si te faltan te sientes vacío. Aquellos a los que les cuentas un mal momento y se plantan en tu casa en 5 minutos (estén donde estén) con una bolsa de palomitas, una tarrina de helado y una buena película. Esos con los que ríes a carcajadas hasta no poder más porque te dan agujetas y que al mismo tiempo pueden convertirse en un pañuelo de lágrimas para ayudarte a secar el mar que tienes por delante. Son los que te miran a los ojos una buena mañana y mientras el resto de las categorías te dice "ala, qué guapa estás, qué feliz se te ve", "qué bonita sonrisa, sigue así que me encanta", ellos ven más allá, saben leer en tus ojos que esa sonrisa no es de felicidad, que quieres echarte a llorar pero tu orgullo no te deja hacerlo ahí delante y te apartan, te meten en un sitio para estar solos y puedes llorar a gusto porque, aunque no les guste verte así, sabes que son tu mayor apoyo, que son parte de ti y que si antes de un examen necesitas oír un consejo antes que un "ánimo y deja de pensar en ello, que no merece la pena" ellos dan el consejo adecuado.
Son ese tipo de personas que desearías haber conocido mucho antes pero que por alguna razón no ha sido así y en el fondo es mejor porque los niños no saben tratar a los amigos, sólo jugar con ellos.



Por todas esas personas que han venido a verme al hospital, gracias.
Pero por esas personas que sorprenden, animan y se presentan sin pensárselo dos veces nada más enterarse, MIL VECES GRACIAS. Porque eso son amigos de verdad.


Os quiero muchísimo ;)

14.4.12

En término de costes y beneficios...

Día 14 de Abril...
Dos pensamientos completamente contrapuestos...
Dos personas completamente distintas...
Dos situaciones completamente incomparables...
Uno positivo, otro negativo...
Comenzaré por el negativo, siempre suele ser mejor la alegría al final del cuento.
Hace un año y siete meses en un accidente de moto perdí a uno de mis mejores amigos. Me lo arrebató el destino, la velocidad y un conductor que se saltó un semáforo color rojo rubí en las calles de Barcelona. A casi 700 kilómetros estaba yo, su amiga, su confidente y su esperanza, recibiendo una llamada que me destrozó, me tiró el mundo encima y no supe levantarlo. Su última palabra antes de morir fue mi nombre, esa es una espina que nunca conseguiré quitar o que cicatrice y hoy sigo llorándole y necesitándole como todos y cada uno de los días desde que le conozco, desde hace 7 años. Hoy es un día de luto, como cada 14 de cada mes pero hoy el tiempo me da la razón, está negro como el tizón.

Bueno, el lado positivo de este día es bastante más alegre.
Hace unos meses dejé de hablarme con un amigo mio muy importante para mi y cuando lo creía todo perdido, me dio por dar mi brazo a torcer, hablar y admitir que le echo de menos. No voy a permitir que la distancia me quite lo que me quitó la muerte hace tiempo. Es un juramento que me hice y que pienso cumplir como si dependiese de ello. La única forma de recuperar lo que casi estaba perdido ya se me ha ocurrido que podría ser empezar de cero, como si no nos conociésemos de nada y creo que no va mal del todo. Al menos tengo esperanzas, que ya es bastante más de lo que hubiese podido imaginar el 9 de este mismo mes, que era su cumpleaños.

En término de costes y beneficios se podría decir que hoy es un día equilibrado.
Hakuna matata, vive y se feliz ;)

19.3.12

Una nueva oportunidad

El sábado se me desmoronó el mundo encima. Mis padres se iban de fin de semana al pueblo y a las pocas horas llegó la peor noticia de todas: mi madre estaba de camino al hospital.

Estuve todo el día sin saber nada de ella, tuve que ir a comer con mi otra familia como compromiso pero nadie me decía nada y cuando terminé de comer, cogí el coche y volé hasta el hospital a ver a mi madre. Me daba exactamente igual que no me dejaran entrar, si hacía falta me colaba pero yo necesitaba ver a mi madre y saber que estaba bien. Cuando llegué al hospital me enteré de lo que le había pasado: le había dado un infarto. Según lo describe ella, se creía que se iba a morir del dolor que tenía en el pecho pero por suerte fue una crisis de ansiedad y no ha dañado el corazón.

Sólo se me pasó un pensamiento de una conversación pocas horas antes. Hablé con ella, me dijo que me echaba de menos mientras subía las escaleras, apagó la luz y lo único que pude responder fue: "yo también te echo de menos, mamá" y estuvimos hablando un rato pero ahí quedó la historia. No me despedí de ella antes de irse al pueblo y nadie se pudo imaginar lo culpable y lo mal que me sentía durante todo el día si yo no llegaba a ver a mi madre. Era mi única prioridad.

A partir de ese momento y de cosas que pasan así, te hacen reflexionar y pensar que necesitas estar con la gente que quieres y te quiere en todo momento, y vivir cada día como si fuese el primero y el último. Es lo más necesario y fundamental en la vida, vivir como tú decidas vivirla.

7.3.12

Paren el mundo, que me quiero bajar

Quizá soy yo que le doy muchas vueltas a las cosas o las cosas me dan muchas vueltas a mi. La conclusión, al fin y al cabo, termina siendo la misma: se marean mis pensamientos.
Tengo tantas cosas que contar y tan poco tiempo y espacio que no sé por dónde empezar. lo mejor será comenzar por orden de prioridades, de la primera a la última.

En primer lugar, no puedo evitar sentir tristeza por una ausencia. Cada gesto, cada foto, cada comentario, cada situación parecida que sea suya o que haya vivido con él me hace acordarme, y querer darle un abrazo de esos que me cortaban las lágrimas cuando menos se podía. Le hecho tantísimo de menos. Él no me cree cuando se lo digo pero si pudiese leerme la mente no le quedarían dudas. Además, veo a Bea con Dani y recuerdo la tarde que se conocieron, esa tarde también estaba él, la "sangriada" de CIU. Fue una gran tarde. Me encantaría poder decirle "vuelve ya de Boston, te necesito aquí cerca, ya te has ido mucho tiempo como para seguir más" pero me queda el consuelo de que en poco más de 20 días le tengo de vuelta. Es un gran consuelo.

En segundo lugar, no encuentro ningún sentido a abrirle tu corazón a alguien, es como dar licencia para que te lo destrocen sin ningún remordimiento. No ha ocurrido nada aún pero tengo una extraña sensación, parecida a una intuición que me dice "ten cuidado, te hará daño". Tengo miedo, tengo mucho miedo de sentir. Tengo mucho miedo de que vuelva a repetirse la historia otra vez (y no, nadie sabe de qué historia hablo, pocas personas podrían imaginarse a cuál me estoy refiriendo porque sólo me refiero a una historia del pasado). Tengo tanto miedo... pero no me queda otra opción que seguir adelante y luchar por lo que quiero. Si crees en tus propios ideales ya tienes más de la mitad de la batalla ganada, si no estás perdido. La situación en sí es tan confusa: primero bien, luego no hablamos, más tarde "te quiero", después te llamo y te digo que no vamos a poder vernos en un tiempo porque no hay tiempo, etc. Es todo tan contradictorio e ilógico que muchas veces no sé por dónde cogerlo pero supongo que en el fondo yo soy igual de ambivalente así que no tengo mucho de lo que quejarme, soy feliz. En cierto modo no sé captar las directas.No hace otra cosa más que demostrarme que es real lo que me dice y por qué hace todo lo que hace: por mi, pero en parte soy yo la que quiere cerrar los ojos, no ver, no sentir y decirle a mi yo que no sienta nada, que desconfíe de todo y eso tampoco es bueno. Me cuesta mucho admitir una gran verdad pero sólo puedo decir que llevaba sin ser así desde hace años, llevaba sin celebrar un San Valentín desde que estuve con ÉL, perdí el sentido del amar y ser amado.

En tercer lugar, mi familia me dice que me echa de menos. Es verdad que no estoy en casa la mayoría del tiempo, no puedo dividirme, sino, creedme, lo haría. El 80% del día estoy en la Universidad en clase o estudiando o trabajando, los fines de semanas sólo salgo una noche y el resto me voy dividiendo para ver a mi abuela, pasar tiempo en casa y ver a mi novio. Sinceramente, yo creo que no puedo hacer más, pero mi madre opina que sí, y el tiempo que estoy en casa ella está ocupadísima así que no sé muy bien de qué le sirve comportarse como se comporta. Quizá se sienta frustrada porque ya no le cuento absolutamente nada de mi vida pero es lo que ella misma ha ido consiguiendo. "Cada uno recoge lo que siembra".

En cuarto lugar, mis compañeras de la Universidad son estupendas. De lo único de lo que me arrepiento es de no haberlas conocido antes. Saben cuándo preguntar, cuándo dejar de preguntar, cuándo reír y cuándo darte un abrazo antes de derrumbarte. Son maravillosas. Hoy, sin ir más lejos, me he encontrado con una sencilla pero tajante pregunta al entrar en clase "bueno, y a ti, ¿qué te pasa? Que he leído tus tweets así que no me digas que nada." Son increíbles, en serio. No pretendía seguir con el tema, creí haberlo zanjado ya ayer pero parece ser que no, hoy al contarlo me he dado cuenta de que no. Aún me quedaba una pregunta por hacer y lo que he obtenido como respuesta ha sido claramente perfecto.

Y por último, un tema que, la verdad, ni me va ni me viene pero ya que me he puesto a contarlo todo, lo menciono. He vuelto a hablar con ÉL, sólo por emails y, ¿sabéis qué he descubierto? Que no siento nada más allá de lo que expresan mis palabras. "Del amor al odio hay sólo un paso" y qué gran verdad. Sólo me hizo falta ver que se comportaba como un cabrón para recordar por qué le dejé en su momento y ahora le veo y sólo tengo ganas de saludar, por educación. Puedo ponerme a recordar y tengo recuerdos muy, muy hermosos a su lado pero otros también muy, muy dolorosos y, sinceramente, no sé cuáles pesan más en la balanza. Le aprecio, nunca he querido nada malo para él y siempre habría dado lo que fuese por verle sonreír, pero ahora no daría ni dos pasos. Le sigo apreciando y queriendo que sonría pero me da igual el motivo. Que sea feliz, pero que deje de hacerme daño. En parte, gracias a su "cabronada" he conseguido hacerme impermeable, me da igual lo que me diga. Ha cambiado, no es el mismo que conocí hace 5 años, para nada y no me gusta en quién se ha convertido, en ocasiones parece una calcamonía de su hermano.

Bueno, creo que ya he actualizado suficiente mi día a día. Buenas noches y dulces sueños ^.^

PD.: Tengo móvil nuevo, con whatsapp =)